Las supersticiones y creencias más extendidas en el Congo

África es un continente conocido por ser la tierra de los espíritus, el continente de los chamanes y el espacio de los remedios naturales. El Congo no es una excepción a esta tradición: aunque más de la mitad de la población profesa una religión, entre la gente persisten creencias místicas que están muy presentes en la vida cotidiana. Estas alimentan la vida comunitaria y, a veces, llegan incluso a irrumpir en la realidad de los congoleños.
Fantasía, creencias, mitos o incluso historias imaginarias. En este artículo, te revelamos una parte de lo místico congoleño y de su misterio. Vamos allá, te lo contamos todo.
El río Congo y su isla secreta:
El río Congo es uno de los ríos más importantes del continente. En la vida cotidiana, a veces sus habitantes lo pasan por alto; sin embargo, quienes se interesan por él seguramente habrán oído hablar de la isla secreta del río. Se trataría de una isla situada en una amplia parte del río, en su centro, y con una vegetación virgen: se llamaría la Isla del Diablo.
Según la leyenda, sería una isla de viaje de ida. No se volvería de los intentos de exploración de la isla, ya que estaría protegida por espíritus malignos y hechizos de todo tipo.
La realidad: la isla existe de verdad y se llama efectivamente «la Isla del Diablo». Sin embargo, las creencias que la rodean no son más que rumores, ya que, hasta la fecha, no se ha registrado ninguna desaparición en la isla ni en sus alrededores. No obstante, estos rumores tienen su importancia, ya que han disuadido a los habitantes de alterar la isla durante las obras de explotación petrolera. La isla sigue deshabitada y, en ocasiones, fuertes corrientes recorren sus costas, lo que alimentaría los temores que se han suscitado a su respecto.
Los vestigios del Reino del Congo:
Antes de la colonización belga en África Central, el Congo-Brazzaville que conocemos hoy en día estaba reunido bajo un único imperio: el Reino del Congo. Este reino abarcaba, entre otros territorios, Angola, la República del Congo, el Congo-Brazzaville y Gabón.
Los dos primeros monarcas del reino fueron Ntotila y Alfonso I, ambos convertidos al cristianismo por los portugueses. Alfonso I fue el primer rey del Congo totalmente devoto del cristianismo.
Cabe señalar que el reino del Congo perduró desde 1390 hasta 1914. El reino del Congo fue uno de los más activos de la región, ampliando e intercambiando su territorio con otros reinos a través de campañas de conquista y batallas.
Se trata de un reino que mantuvo estrechos vínculos con Portugal. Sin embargo, fue precisamente este país el que abolió el título de rey del Congo en 1915. La mayor parte del reino del Congo se encuentra hoy en día en el territorio de Angola, aunque importantes partes del reino se ubicaban en la República Democrática del Congo y en Congo-Brazzaville.
Es en Niari, donde se han encontrado pinturas rupestres, donde las historias cuentan que el famoso reino del Congo habría dejado vestigios de su civilización en las cuevas. En realidad, las pinturas rupestres son vestigios prehistóricos que dejaron los nómadas que recorrieron África durante la Edad de Piedra: hay cerca de siete yacimientos de pinturas rupestres en la región. Están pintadas con ocre, son extremadamente frágiles y no se pueden visitar. Representan escenas de caza y son dibujos ornamentales y decorativos.
El Mokélé-mbembé:
Se trata de un mito que cuenta que existiría un monstruo marino de cuello largo que vive en las profundidades del río Congo. El monstruo tendría un tamaño enorme y se escondería en las aguas del río alimentándose de peces. Aunque la profundidad de las aguas del río Congo aún no se ha determinado con exactitud (hoy en día se estima en unos 220 m), es igualmente cierto que ningún monstruo gigante habita en el lugar. En los alrededores del río se encuentra el asentamiento de un pueblo pigmeo que utiliza el curso de agua como medio de subsistencia. El río es rico en recursos pesqueros y, además de la población pigmea, una parte importante de la población del país acude a él para pescar con fines de subsistencia. Embarcaciones de todo tipo circulan por el río Congo, convirtiéndolo en una auténtica arteria económica y social del centro de África. Para los turistas hay varias opciones disponibles para observar el río Congo con toda tranquilidad: descensos en canoa, cruceros fluviales, viajes de inmersión, etc. Atención: aunque hay numerosas ofertas para explorar las aguas del río Congo, es importante informarse sobre las autorizaciones de navegación y las certificaciones de navegación que poseen la tripulación y el guía antes de subir a bordo. Una expedición por el río Congo permite observar hipopótamos, cocodrilos y la vegetación pantanosa del río. Además, los cruceros por el río Congo permiten conocer de cerca el modo de vida de los ribereños y de los famosos pigmeos del río.
En definitiva, entre los parajes naturales que se encuentran en el río Congo o a lo largo de su curso y que merece la pena visitar se encuentran: las cataratas de Oufoulakari o de Sossi, los acantilados de Manguenguengue y la reserva de Lésio-Louna.
Pájaro de mal agüero, pájaro de buen augurio:
En el Congo, las aves tienen una importancia especial; por lo general, se les atribuye el poder de servir de enlace entre el mundo real y el mundo de los espíritus. De hecho, según las creencias locales, las aves podrían servir de enlace entre los vivos y el mundo de los espíritus; serían una especie de mensajeros que podrían indicar a los vivos las diferentes voluntades y conjuros de los espíritus.
Por ejemplo, en el Congo, el canto del búho y de la lechuza se asociaría con un espíritu maligno que desearía quitar una vida en el hogar en el que vives. Del mismo modo, oír cantar a un cuervo sería un presagio de desgracia.
Cabe destacar que el Congo es rico en especies de aves observables; su avifauna es especialmente rica, con cerca de 800 especies de aves. Entre ellas se encuentran aves acuáticas, como las zancudas, aves del bosque y de la sabana, y otras especies. Los mejores lugares para observar aves en el Congo son: la isla de Mbamou, la reserva natural de Lesio-Louna y el parque nacional de Odzala-Kokoua.