El ecoturismo en Madagascar

Madagascar es una isla conocida por sus playas, sus bosques tropicales y la fauna única que alberga. El país destaca por su tamaño, ya que es la segunda isla más grande del océano Índico. El territorio está habitado por una población acogedora y de carácter afable. Antiguamente conocida como «la isla verde» por la vegetación que cubría sus tierras, la isla se denomina ahora «la isla roja».
Aunque el turismo siempre ha sido un importante motor económico, cada vez es más responsable de comportamientos abusivos y prácticas fuera de lo normal. Entre la contaminación excesiva del litoral o la falta de respeto hacia los bosques, el comportamiento de los agentes turísticos hacia el medio ambiente resulta a veces abusivo.
Es en este contexto de respeto al medio ambiente y de disfrute turístico donde se enmarca el ecoturismo. Esta forma de viajar de manera responsable por las zonas naturales, que protege el medio ambiente y ayuda a las poblaciones locales, goza de una popularidad cada vez mayor entre los nuevos viajeros y atrae tanto a un público joven como a uno de más edad. En este artículo repasamos contigo cómo viajar de forma ecológica en Madagascar. Aquí tienes nuestra breve lista de medidas que debes tomar para practicar el ecoturismo en la Gran Isla.
Elegir agentes turísticos con un fuerte vínculo con la comunidad local.
El ecoturismo surgió de una simple constatación: los agentes más cercanos a las iniciativas turísticas no siempre son los primeros beneficiarios del sector turístico. Tanto en el norte como en el sur, el turismo suele ir de la mano de una distribución desigual de los beneficios, una gestión deficiente o incluso una destrucción excesiva del medio ambiente. Esta constatación se deriva de un fenómeno sencillo: la cadena de valor del turismo suele beneficiar a una población acomodada, dejando de lado a los principales actores del mercado turístico.
Esta afirmación no sería una creencia infundada; de hecho, en Europa los beneficios relacionados con el turismo benefician a un puñado de grupos hoteleros y a un grupo de personas oportunistas. En el sur, parece que el patrón se repite. A los magnates inmobiliarios les sustituyen extranjeros, hábiles en los negocios y con dominio de varios idiomas, para plantear las mismas dificultades a los habitantes: un mal reparto de la riqueza.
Para frenar este problema, te recomendamos que te pongas en contacto con agentes turísticos que tengan un fuerte vínculo con la comunidad local. Pueden ser ONG, comunidades de aldeanos, grupos de aficionados…
Serán los intermediarios ideales entre la población local que visites y tú. Sus rostros te resultarán familiares en el país, ya que proceden directamente de la población local, donde gozan de gran prestigio. Sus instituciones u organizaciones son las que se consideran más beneficiosas para la comunidad: gozan de reconocimiento social y, a menudo, están integradas en el ámbito académico del país.
Consumir de forma responsable y ecológica
Dar prioridad a los platos elaborados con productos de los agricultores locales.
En Madagascar podrás comer de todo, incluso sushi y makis con aspecto de albóndigas. Para ello, puedes acudir a los restaurantes online que están muy de moda en la capital; te recomendamos Sushis Panda, que encontrarás escribiendo su nombre en la barra de búsqueda de Facebook. Lo hemos probado y no podemos más que recomendarlo. Asimismo, para los presupuestos más holgados, te recomendamos, por supuesto, el mundialmente famoso Soho Sushi Bar del Radisson Blue; esta vez no lo hemos probado, pero su menú está disponible en línea y tiene muy buena pinta.
Para comer de forma sostenible, os recomendamos que os alimentéis con productos «frescos» que se pueden encontrar en el mercado local. De hecho, son productos que benefician directamente a los agricultores y que también reducen la famosa huella de carbono de vuestro plato.
No tires las sobras de tus platos
Se trata de un consejo que se aplica tanto en Madagascar como en cualquier otro lugar, pero conviene recordarlo: no tires las sobras de tus platos. De hecho, tanto si se trata de la cena como del desayuno, procura acabarte todo lo que hay en el plato. Si no es así, pide que te envuelvan las sobras para llevártelas y comerlas más tarde. Casi todos los restaurantes de la isla ofrecen servicio para llevar y están equipados para envasar correctamente tus platos. Esto reducirá considerablemente tu huella ecológica, ya que gran parte de los residuos de los establecimientos de restauración proviene de los restos de comida; con este gesto ecológico evitarás que se tire una gran cantidad de comida. Además, tendrás un tentempié para tu próxima comida.
Fomentar las iniciativas comunitarias
En la isla existen numerosas iniciativas locales, como escuelas primarias públicas gestionadas por asociaciones con el objetivo de promover la comunidad local. También hay cursos de formación impartidos por grupos profesionales para potenciar la comunidad, o proyectos destinados a formar y potenciar a los jóvenes y adultos de una región. Por ejemplo, están los parques comunitarios de los pueblos, que ponen de relieve las responsabilidades locales y a los propios habitantes. Son lugares importantes que merece la pena visitar para dar relevancia a tu enfoque ecológico. Estos lugares forman parte de una iniciativa responsable y ciudadana y son espacios importantes para la comunidad local.
Para que tu viaje sea auténtico, te recomendamos visitar varios parques comunitarios de los pueblos y, por supuesto, el parque nacional.
En Madagascar podrás observar diversas costumbres según las regiones que visites; estos lugares, gestionados por los propios aldeanos, te permitirán comprender mejor los retos de cada región, así como sus costumbres propias.
Las iniciativas de los pueblos son una forma de diversificar los circuitos turísticos, por lo que le recomendamos encarecidamente que los visite.
Por lo general, estos lugares son refugios creados para preservar una naturaleza ya de por sí frágil, lo que supone un motivo más para visitarlos. Encontrará estos refugios por toda la isla.
Elegir la comunidad, la localidad y la verdad
Un lema sencillo: comunidad, localidad y verdad. Estas son las palabras clave que deben guiar tu viaje para vivirlo de forma ecológica, y fíjate, por favor, que ponerlo en práctica es igual de fácil.
Bastará con dar un paseo por la localidad en la que te alojes para consumir productos locales, respetando siempre las normas de seguridad e higiene.
Esto tendría varias repercusiones: en primer lugar, sería una señal de apoyo que puede contribuir al desarrollo de la comunidad local. En segundo lugar, te permitirá degustar las especialidades locales, lo que enriquecerá tu experiencia de viaje. Por último, te dará ideas, lo que puede resultar útil tanto para ti como para la localidad.
La verdad es que hay que elegir entre un viaje responsable, solidario y civilizado; lleno de vida, rico en experiencias y sabores, como un turista de los tiempos modernos.
Si te aburres y quieres darle sentido a tu viaje, este es el enfoque que te recomendamos. Lo más interesante es, sin duda, visitar las distintas organizaciones sin ánimo de lucro o asociaciones del lugar que visites, ya que esto le dará un verdadero impacto a tu visita.
Por último, para viajar de forma respetuosa con el medio ambiente, os pedimos que adoptéis hábitos ecológicos en vuestro lugar de residencia habitual; no se trata de poneros la piel del ecoturista solo durante las vacaciones. Os pedimos un compromiso en el día a día.