Las influencias y los puntos en común de España en Madagascar.

España es un país cuya cultura está profundamente arraigada en el patrimonio mundial, ya sea a través de su industria automovilística, energética o bancaria, de su saber hacer en ingeniería, o incluso de elementos inmateriales como su lengua, su estilo de vida o su gastronomía. El país tiene una difusión desmesurada de sus producciones, sus valores, sus costumbres y sus ideas. Las influencias españolas en el mundo son numerosas, y muchos sectores a nivel mundial toman la bandera española como referencia de comparación. Inditex, Banco Santander, Telefónica, Repsol y BBVA son algunos de los ejemplos más destacados. El continente africano y, por ende, Madagascar no escapan a esta influencia española en su territorio: la semana del flamenco, operaciones militares puntuales y numerosos eventos se hacen eco de esta influencia española.
Es innegable que el país ibérico destaca por la difusión de su civilización en la gran isla. En este artículo, repasamos con vosotros estos elementos del soft power español que marcan la importancia de España en el mundo malgache. Entre eventos culturales, acciones gubernamentales o incluso iniciativas ciudadanas, os lo contamos todo.
La semana del flamenco
El flamenco es un baile y un género musical tradicional de España. El término «flamenco» significa literalmente «flamenco» en español, una región del norte de Europa que abarca las Hauts-de-France, Valonia y los Países Bajos occidentales. Sin embargo, las relaciones entre este género artístico y la región de la costa del Mar del Norte siguen siendo un misterio. Al parecer, esto se remonta a la Guerra de los 80 Años (de 1568 a 1648) entre España y los Países Bajos, el término designaba entonces a los soldados españoles que regresaban del frente a sus tierras natales en Andalucía con danzas y costumbres que podrían haber influido en el flamenco creado 300 años más tarde, en el siglo XVIII, a partir de sus recuerdos.
Históricamente, el flamenco hace referencia a un canto sencillo acompañado de palmas, seguido de un bailarín para animar la interpretación vocal. El estilo se ha desarrollado mucho desde su aparición en la comunidad gitana de Andalucía; los bailes se han diversificado en movimientos artísticos del toreo de salón, en coreografías de danza del vientre, en figuras muy trabajadas de los dedos y las muñecas llamadas floreos, o incluso en movimientos procedentes de danzas indias y árabes. Las palmas se han complementado con castañuelas y golpes de talón, y la guitarra, instrumento histórico del estilo, se ha reforzado con instrumentos de percusión.
En Madagascar, este estilo es reconocido y celebrado; desde 2018 se celebra en Antananarivo, la capital, la Semana del Flamenco. Un evento durante el cual artistas españoles y malgaches celebran este estilo por toda la capital. En él participan bailarines, guitarristas, percusionistas y artistas tradicionales, que actúan en teatros, universidades, colegios privados y cafés de la capital.
La Semana del Flamenco es un momento en el que se rinde homenaje a la danza, el cante y la música andaluza.
El toro, el cebú, un animal, un símbolo.
Ya sea por casualidad o por las circunstancias, el toro es un animal apreciado tanto en España como en Madagascar. La importancia del animal no es la misma en ambos países, pero las emociones que despierta son coincidentes.
En España simboliza la virilidad, la «raza», la diferencia, la fuerza, el coraje y la identidad cultural. Es sobre todo en Andalucía, una y otra vez, donde el culto al toro es más fuerte.
A España se la conoce como la «Piel de Toro», literalmente «el país de la piel de toro». De hecho, el animal ocupa un lugar central en las tradiciones populares, tanto en el sur como en el norte: la corrida, el encierro (las sueltas de toros), la corrida de rejón (lucha con toros a caballo), la tienta o tentadero (prueba en la que se comprueba la bravura de los toros jóvenes en la plaza),… Se le atribuye al animal un fuerte simbolismo, y es una fuente inagotable de inspiración para los espíritus artísticos españoles; ya lo plasmó Goya en 1825, pero también lo hizo Picasso en varias ocasiones hasta 1961, por lo que parece que el animal tiene un futuro prometedor por delante.
En Madagascar, el toro es también un símbolo muy potente: representa el amor por la tierra, el apego a las tradiciones, la riqueza y la vida. Aunque el animal no se asocia tanto a la virilidad como en España, sigue siendo un símbolo marcadamente masculino. De hecho, el cebú, la raza bovina local, es utilizado por más de la mitad de la población malgache para cultivar sus tierras a diario. El animal también sirve para tirar del arado y producir leche en cada granja. Al igual que en España, el animal es objeto de la tauromaquia, sobre todo en las regiones del suroeste, el oeste y el sureste, donde esta práctica es más habitual. En ella participan jóvenes que, por turnos, montan a un toro enfurecido para dominarlo. El juego sirve como prueba de fuerza y demostración de valentía para el joven. Además, la carne de cebú es muy apreciada por los malgaches y constituye otra razón importante por la que se aprecia tanto a este animal.
Operación de formación naval
En agosto de 2025, la fragata española Navara, buque insignia de la flota europea Atlanta, hizo escala en Diego Suárez con el objetivo de formar a los marineros malgaches en la lucha contra la piratería y los tráficos de todo tipo. La misión duró 5 días y se organizó de manera excepcional. Actuó en nombre de la bandera europea.
El buque suele navegar por las aguas del golfo de Adén, el océano Índico y el mar Rojo. Entre el 20 y el 25 de marzo de 2025, el buque y su tripulación, compuesta por entre 200 y 100 personas, desembarcaron en Diego Suárez para formar a los cadetes de la marina malgache. Se trató de una misión puntual y exclusiva; existen numerosas iniciativas europeas de este tipo.
El contralmirante Vázquez Sanz, comandante de la fuerza del Atlanta, fue el encargado de dirigir la operación en Madagascar. Estuvo en contacto con el capitán de navío Andry Guy Ohm Rafehizato.
Cooperación entre Madagascar y España para el desarrollo del turismo
El sector turístico es un ámbito que une a España y Madagascar en torno a un compromiso común: Madagascar es un país que participa activamente en las diferentes iniciativas turísticas organizadas por España en este sector. Por ejemplo, Madagascar es un participante habitual en la feria FITUR (Feria Internacional de Turismo), que se celebra cada año en Madrid.
Los ciudadanos españoles no necesitan solicitar un visado previo para visitar Madagascar. Pueden recurrir al visado electrónico (e-visa) o solicitar una autorización de estancia que se expide directamente in situ. Se lleva a cabo una promoción conjunta entre ambos países, en la que se ponen en valor los atractivos naturales y culturales de cada uno para potenciar el turismo en ambas naciones. En Madagascar, el mercado objetivo de España se identifica como uno de los 15 mercados emisores prioritarios.
El turismo constituye para ambos países un sector importante de su economía:
-España es el segundo destino turístico mundial (94 millones al año) y el sector turístico representa el 13 % de la economía del país.
-Madagascar, con un número de turistas recibidos anualmente más modesto (350 000 visitantes al año), mantiene una parte importante de su PIB procedente del turismo, alrededor del 15 %.
Un pasado histórico de «cruce de caminos»
Madagascar y España cuentan con una extensa costa: algo menos de 5 000 km en el caso de España (4 872 km) y algo menos de 6 000 km (5 800 km) en el de Madagascar. Los océanos y el mar son elementos importantes tanto en la cultura española como en la malgache. El océano Atlántico y el océano Índico siempre han sido una fuente de navegación para ambos países.
De hecho, tanto en España como en Madagascar, el mar tiene una gran importancia en la mentalidad de la gente: España es uno de los primeros países en haber enviado misioneros y exploradores por todo el mundo para descubrir nuevas tierras, y Madagascar es famosa por sus pescadores y por las grandes travesías de sus habitantes por las islas circundantes.
España ha sido, de hecho, un cruce de caminos y un lugar de intercambio para marineros y viajeros de todo tipo que deseaban llegar a América, África, la India o, en contadas ocasiones, a países de Europa.
Madagascar, por su condición de quinta isla del mundo, fue en el pasado un cruce de caminos histórico para el comercio, la piratería y el tráfico de todo tipo.
Gracias a estos fuertes atractivos marítimos, ambos países presentan grandes similitudes en cuanto a su relación con los océanos. Ambos son abiertos y acogedores con los visitantes de sus territorios.
Geografía: entre montañas y playas
Un rasgo común que comparten España y Madagascar es el relieve, ya que ambos países cuentan con numerosas montañas y colinas. El paisaje es tan similar que uno podría confundirse. Las montañas más conocidas de la Península Ibérica son Sierra Nevada, los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. En Madagascar, las cadenas montañosas más famosas son el macizo de Tsaratanana, el macizo de Andringitra y el macizo de Ankaratra. Cabe destacar que las cadenas montañosas españolas son más altas, por lo que resultan zonas más atractivas para el senderismo y los deportes de montaña de todo tipo.
La pasión por los productos del mar
Tanto en Madagascar como en España nos gusta comer productos del mar. En España se consumen numerosas variedades de pescado, y en Madagascar también se cocinan muchas especies de pescado.
Una biodiversidad (muy) endémica
España es el país más rico de Europa en cuanto a biodiversidad: en él se pueden encontrar el lobo ibérico, el lince y el oso pardo cantábrico, el águila imperial, el quebrantahuesos y muchas otras especies… La biodiversidad de España es uno de los puntos fuertes del país y lo que le da fama.
Madagascar no se queda atrás en este aspecto, ya que el 90 % de las especies que se encuentran en su territorio son endémicas de la isla. Se trata de lémures y de especies vegetales como el baobab o determinadas especies de orquídeas; la isla está repleta de especies raras y eso constituye su fortaleza.
Un punto en común entre ambas naciones en lo que respecta a estas riquezas animales y vegetales son las medidas de protección; ambas naciones luchan por proteger ecosistemas frágiles frente a los retos climáticos.
El culto a la «fiesta» y a la convivencia
Un último punto que comparten España y Madagascar es el culto a los momentos de ocio entre amigos o entre compatriotas. Nos gusta salir de fiesta tanto en España como en Madagascar. Si bien España disfruta de las noches más animadas, con una cobertura internacional de sus eventos: DJ procedentes de todos los rincones del planeta y juerguistas llegados de toda Europa (a veces del mundo entero).
Madagascar tiene sus propios atractivos: cada año organiza el festival de la Donia, que acoge a visitantes de toda la isla y de otras regiones. La acogida es cálida y se viven momentos majestuosos de vida social al aire libre.