En qué se parece el Congo a Brasil

El Congo es un país que valora la cultura, la lectura, la música y la naturaleza. El país parece, a simple vista, un festival gigante: desde los barrios de Matonge hasta Bandalungwa (o «Bandal», como lo llaman los lugareños), se respira un ambiente festivo, con bailes desenfrenados y sonidos inigualables.
El Congo es, sin lugar a dudas, un país que vibra con su gusto y su saber hacer. Se trata del segundo país más grande de África y un territorio encantador que crujiente la pena visitar. Culturalmente, el país es rico, tiene una edad media de unos 18 años para 116 millones de habitantes y alberga en su seno 450 grupos étnicos y otras tantas culturas asociadas a ellos. En esta mezcla de tribus se vive extrañamente bien, sin conflictos importantes, y la música, la danza y la gastronomía se desarrollan sin ningún obstáculo en su camino.
Se podría pensar que el país se mueve al estilo de un jaguar procedente del continente americano, ya que, si se observa sin prestar mucha atención, el país tiene un aire a Brasil. Imponentes y vibrantes, ambos países comparten muchos puntos en común; en este artículo repasamos contigo las similitudes entre el Congo y Brasil. Allá vamos.
Dos países de dimensiones impresionantes
El primer país más grande de América Latina y el segundo más grande de África. Tanto Brasil como el Congo son países de enormes dimensiones geográficas. Con 8 516 km² y 2 345 km², Brasil y el Congo ocupan un espacio importante en sus respectivas regiones. Ambos países cuentan con: bosques primarios, zonas costeras, mesetas y cuencas.
Por ejemplo, las mesetas de Brasil (o Planalto de Brasilia) son unas de las más famosas del mundo. La meseta congoleña, como la meseta de Batéké, es una de las más grandes del centro de África.
Además, el tamaño de ambos países concentra ventajas geográficas únicas y auténticas propias de cada región:
- Brasil cuenta con el Pantanal, la mayor red de pantanos del mundo. –
- El Congo, por su parte, cuenta con el valle del Rift, una zona geográfica única compuesta por los grandes lagos Tanganica y Kivu, los volcanes activos Nyiragongo y Nyamuragira, y, por último, el monte Stanley.
Además, ambos países son zonas con una vegetación frondosa, lo que constituye otro punto en común. En cada país se encuentran bosques únicos y poco comunes que son motivo de orgullo para sus habitantes.

El pau-brasil, árbol que da nombre a Brasil, era conocido por poblar los bosques de ese país. Hoy en día, este árbol es escaso y muy apreciado por su robustez y su pigmento rojo.
El Afrormosia, también conocido como Pericopsis elata, es un árbol que solía salpicar los bosques congoleños. El árbol está ahora protegido, ya que en el pasado fue muy codiciado por la calidad de su madera.
Así, ambas zonas geográficas se distinguen por su tamaño y por el tipo de recursos que las componen.
Ambos suelos son ricos en piedras preciosas
Es de sobra conocido que el Congo es una auténtica falla geológica de carácter excepcional. En él se encuentra todo lo que se vende a buen precio y se transforma fácilmente. Estaño (cassiterita), wolframita, diamantes, oro, litio, tantalio y otros minerales de gran calidad se encuentran en el suelo congoleño.
Del mismo modo, en Brasil el suelo genera numerosos minerales preciosos. Oro, bauxita (para producir aluminio) y hierro se encuentran en abundancia en el suelo brasileño.
Ambos países gozan de renombre internacional por su producción de minerales: Brasil es el segundo productor mundial de hierro y el Congo es el tercer productor mundial de diamantes.
Históricamente, ambas poblaciones cuentan con una sólida tradición laboral en el sector minero. En ambos países existen minas con organización industrial y las famosas «minas a cielo abierto». Son típicas de las zonas rurales y las provincias de ambos países.
En general, los minerales raros ocupan un lugar importante en la vida de ambos países. De hecho, contribuyen a la migración de la población y son también causantes de importantes alteraciones medioambientales.
En ambos países, el oro es uno de los minerales que más emociones despierta.
Países amantes de la música
En el Congo, al igual que en Brasil, la vida se transmite a través del canto. De hecho, ambos países son la cuna de numerosos estilos musicales y cuentan con una sólida comunidad que los promueve:
En la República Democrática del Congo se han inventado estilos musicales como la rumba congoleña. Este género es una mezcla de melodías latinoamericanas, cubanas y un ambiente africano, muy rítmico y bailable. Artistas como Grand Kallé, Luambo Makiadi y Tabu Ley Rochereau son figuras importantes de este estilo musical.
Además, el famoso Ndomobolo, más antiguo y muy escuchado en los años 90, vio la luz en la RDC. El género se ha exportado a numerosos países y ha hecho bailar a generaciones enteras. Es un estilo musical muy rítmico, en el que el canto ocupa un lugar importante y que contiene bajos y sonidos de percusión.
Por otra parte, el afrobeat es otro género muy popular y contemporáneo del Congo. Es un género que combina la música electrónica y la variedad africana, muy popular entre los jóvenes. Generalmente lo practican artistas jóvenes. Se escucha mucho en las discotecas, para divertirse en la ciudad; el estilo es predominante y es el más apreciado del Congo.
En Brasil, como era de esperar, la samba brasileña es el género musical más popular; es conocido en todo el mundo y resulta atemporal. Se escucha tanto en las fiestas importantes como para animar el ambiente del barrio.
Aparte de este estilo musical, en Brasil también se escucha la sertaneja. Se trata de una música menos rítmica que puede asemejarse a la música country norteamericana. Es muy apreciada por los jóvenes activos y los artistas.
En Brasil también se escucha el forró, una música bailable que se asemeja a la música latina.
En ambos países la música ocupa un lugar importante, y se celebra en festivales como el Festival Mundial de Música y Turismo de Kinshasa, en el Congo. En Brasil, la música se disfruta en las famosas fiestas del país.
Dos países donde la cultura ocupa un lugar importante

Tanto en Brasil como en el Congo se disfruta de la gastronomía, la moda, la fiesta y la convivencia. Ambos países tienen un gran interés por la vida en sociedad. Tanto en el Congo como en Brasil, a la gente le gusta ver a los demás y ser vista. Por ello, en ambos países existe un gran interés por los lugares de fiesta y los eventos de todo tipo. Los buenos modales son también costumbres importantes en la vida cotidiana, y es importante respetar el «qué dirán» en el día a día.
La cultura, más que un vínculo entre las poblaciones, es un arte de vivir y una importante operación visual.